MIEDO AL ASCENSO

CUANDO TE SIENTES ESTANCADO EN TU AVANCE PROFESIONAL, LO PRIMERO QUE TIENES QUE VERIFICAR ES QUE NO ESTÉS SABOTEANDO TUS PROPIAS POSIBILIDADES DE LLEGAR MÁS LEJOS.

Gracias a Dios existen los imbéciles. Sin ellos, tendrías muchos problemas para justificar tus fracasos. Si repasas algunos de los momentos de tu vida en los que tus aspiraciones se ven limitadas por terceros, los imbéciles están siempre presentes. ¿La chica que te gustaba en la universidad? No te animaste a pedirle que saliera contigo, pues la viste tomada de la mano del imbécil que la traía a clases todos los días en su motocicleta deportiva. ¿El auto de tus sueños? Imposible comprarlo, pues el imbécil del vendedor se niega a facilitarte el plan de crédito que te mereces. ¿Un ascenso? El imbécil para quien trabajas jamás se dará cuenta de tu inmenso potencial.


Te tengo malas noticias. El imbécil que sabotea tus iniciativas puede ser el mismo que vez en el espejo al salir de la ducha matutina. No voy a disculparme por insinuar siquiera que tú puedas ser un imbécil. Te lo digo pues yo mismo he caído frecuentemente en este pecado (no esta enumerado en ninguna religión, pero debería). Culpar a todos los demás de nuestras propias carencias es imbecilidad de la peor especie, pues pretendes engañar justo a la persona que es imposible que crea una mentira: tú mismo. Al tachar de imbéciles a todos esos seres que, en aparente acuerdo conspiratorio, se han reunido, para hacerte la vida imposible, te estás negando a aceptar que las faltas que residen dentro de ti y que afloran en esos juicios llenos de frustración y de envidia.


Creo que un magnífico programa de concursos sería el de Imbécil por un día. Podrías salir con esa beldad impresionante, manejar ese convertible soñado y tener el trabajo ideal. Yo no puedo prometerte ayuda para obtener los dos primeros, pero sí el último punto. Todo es cuestión de hacer una breve lista de las formas en que tú mismo estás saboteando tus probabilidades de éxito. Sigue los remedios para borrar tus malas acciones y ¿quién sabe? A lo mejor al obtener el puesto que todos están codiciando te conviertes de envidioso a envidiado.

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